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viernes, 13 de junio de 2014

LA JUSTICIA


La justicia es la Virtud que inclina a dar a cada uno lo que le pertenece o lo que le corresponde.
SE RELACIONA CON:
Derecho, razón, equidad, lo que debe hacerse según el derecho o la razón.

Injusto es aquello que nos ofende moralmente, que atenta contra nuestra idea del bien. Podríamos pensar que lo justo es aplicar a todos las mismas normas y los mismos castigos en caso de que no se cumpla con lo esperado; pero esto, aunque ordenado, realmente no garantizaría que fuera justo.

La justicia, sin embargo, se localiza cuando las acciones de la persona se mantengan dentro de lo que una sociedad considera justo. Por ejemplo, las acciones contrarias al orden social de las personas mayores, no son valoradas de la misma forma que las conductas de los menores infractores. Por otro lado quienes sufren alguna discapacidad necesitan que acerquemos a ellos la posibilidad de actuar, para poder acudir a una escuela, a un trabajo, etc., y sería injusto considerarlos con igual rigor que quien tiene a la mano todas las posibilidades de actuar por contar con todos los recursos necesarios o de sobra.
El ser humano necesita comprender la justicia dentro de sus posibilidades intelectuales, aunque sabe que la aspiración a la Justicia como valor absoluto está fuera de su alcance, trata de acercar la sociedad a este valor. Así el acto justo es aquel que va conforme a los valores morales que una sociedad acepta y que una persona realiza según su entendimiento, posibilidades y necesidades.

¿Sabías que?

Una de las misiones esenciales de todo gobierno es impartir justicia. En México el poder judicial es uno de los tres que dirigen el rumbo de la nación. Los otros dos son el ejecutivo (el presidente) y el legislativo (las cámaras de diputados y senadores). Su máxima instancia es la Suprema Corte de Justicia de la Nación que se encarga de cuidar el equilibrio entre los poderes y solucionar los asuntos judiciales más importantes. No existe ningún órgano por encima de ella ni recursos que puedan oponerse a sus decisiones. Está conformada por once ministros y es presidida por uno de ellos. Éstos deben ser licenciados en derecho, honorables, eficientes y capaces, con buenos antecedentes como defensores de la justicia y una trayectoria libre de manchas.
Como siempre comparto con ustedes un cuento al respecto de este vaor.

"LA GRANDEZA DE UN REY"
Había una vez un poderoso rey que tenía tres hijos. Dudando sobre quién debía sucederlo en el trono, envió a cada uno de ellos a gobernar un territorio durante cinco años, al término de los cuales deberían volver junto a su padre para mostrarle sus logros.
Así marcharon los tres, cada uno a su lugar, alegres por poder ejercer como reyes. Pero al llegar descubrieron decepcionados que tan sólo se trataba de pequeñas villas con un puñado de aldeanos, en las que ni siquiera había un castillo.
- Seguro que a mis hermanos se les han dado reinos mayores, pero demostraré a mi padre que puedo ser un gran rey - se dijo el mayor. Y juntando a los pocos habitantes de su villa, les enseñó las artes de la guerra para formar un pequeño ejército con el que conquistar las villas vecinas. Así, su pequeño reino creció en fuerza y poder, y al cabo de los cinco años había multiplicado cien veces su extensión. Orgulloso, el joven príncipe reunió a aquellos primeros aldeanos, y viajó junto a su padre.
- Seguro que a mis hermanos se les han dado reinos mayores; sin duda mi padre quiere probar si puedo ser un gran rey - pensó el mediano. Y desde aquel momento inició con sus aldeanos la construcción del mayor de los palacios. Y tras cinco años de duro trabajo, un magnífico palacio presidía la pequeña aldea. Satisfecho, el joven príncipe viajó junto a su padre en compañía de sus fieles aldeanos.
- Seguro que a mis hermanos se les han dado reinos mayores, así que la gente de esta aldea debe de ser importante para mi padre - pensó el pequeño. Y resolvió cuidar de ellos y preocuparse por que nada les faltara. Durante sus cinco años de reinado, la aldea no cambió mucho; era un lugar humilde y alegre, con pequeñas mejoras aquí y allá, aunque sus aldeanos parecían muy satisfechos por la labor del príncipe, y lo acompañaron gustosos junto al rey.
Los tres hermanos fueron recibidos con alegría por el pueblo, con todo preparado para la gran fiesta de coronación. Pero cuando llegaron ante su padre y cada uno quiso contar las hazañas que debían hacerle merecedor del trono, el rey no los dejó hablar. En su lugar, pidió a los aldeanos que contaran cómo habían sido sus vidas.
Así, los súbditos del hijo mayor mostraron las cicatrices ganadas en sus batallas, y narraron todo el esfuerzo y sufrimiento que les había supuesto extender su reino. El hermano mayor sería un rey temible, fuerte y poderoso, y se sentían orgullosos de él.
Los súbditos del mediano contaron cómo, bajo el liderazgo del príncipe, habían trabajado por la mañana en el campo y por la tarde en la obra para construir tan magnífico palacio. Sin duda sería un gran rey capaz de los mayores logros, y se sentían orgullosos de él.
Finalmente, los súbditos del pequeño, medio avergonzados, contaron lo felices que habían sido junto a aquel rey humilde y práctico, que había mejorado sus vidas en tantas pequeñas cosas. Como probablemente no era el gran rey que todos esperaban, y ellos le tenían gran afecto, pidieron al rey que al menos siguiera gobernando su villa.
Acabadas las narraciones, todos se preguntaban lo mismo que el rey ¿Cuál de los príncipes estaría mejor preparado para ejercer tanto poder?
Indeciso, y antes de tomar una decisión, el rey llamó uno por uno a todos sus súbditos y les hizo una sola pregunta:
- Si hubieras tenido que vivir estos cinco años en una de esas tres villas, ¿cuál hubieras elegido?
Todos, absolutamente todos, prefirieron la vida tranquila y feliz de la tercera villa, por muy impresionados que estuvieran por las hazañas de los dos hermanos mayores.
Y así, el más pequeño de los príncipes fue coronado aquel día como el más grande de los reyes, pues la grandeza de los gobernantes se mide por el afecto de sus pueblos, y no por el tamaño de sus castillos y riquezas.


lunes, 14 de enero de 2013

LA ESPERANZA

Hoy quiero compartir con ustedes acerca de este valor que nos hace soportar las adversidades.
 
 
Según el diccionario la esperanza es un estado de ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos.
La esperanza conlleva a tener confianza en el presente y una expectativa firme en el futuro y tiene una relación cercana con la fe. La esperanza consiste en un deseo y en la creencia firme en que éste se hará realidad. Cuando tenemos fe se apodera de nosotros la convicción de que nuestro deseo YA ha sido concedido. Creer es la base de la esperanza. Convicción y certeza es el sustento de la fe.
Cuando todo parece terminarse y el panorama es de lo más oscuro, cuando la vida parece haber perdido su significado y no hay más nada que hacer; cuando nos sentimos acorralados por fuerzas superiores a las nuestras, surge la esperanza como recurso final para encontrar un nuevo rumbo, levantar la frente y continuar hacia adelante y renovar los esfuerzos para cumplir con la misión asignada por la vida.
Esta explicación de lo que es la ESPERANZA es muy bien comprendida, por ejemplo, por los secuestrados y sus familiares en Colombia. Tienen la adversidad por compañera, pero mantienen una inquebrantable fe en que pronto podrán fundirse en un abrazo.
La esperanza es un detonante. Cuando la tenemos se desencadena en nosotros un deseo de luchar, un ánimo especial para afrontar cada una de las actividades cotidianas, incluso las más difíciles. Ella nos permite adquirir el fuerte deseo de seguir adelante cuando nuestras fuerzas nos abandonan y la voluntad necesaria para renunciar a nuestros sueños aún cuando el camino es una cuesta casi imposible de remontar.
La esperanza da sentido a la vida. La esperanza es un detonante para ponernos en marcha y enviarnos a trabajar con fuerza detrás de un ideal. En la práctica trabajamos, nos movemos y actuamos porque tenemos la esperanza de llegar a alguna parte, de lograr un objetivo, de alcanzar una meta o hacer realidad un sueño. En el ejemplo citado de los secuestrados en Colombia, ellos se mantienen vivos porque confían en que tarde o temprano terminará esta pesadilla y verán a sus seres queridos.
La esperanza nos ayuda a soportar ciertos momentos de la vida en que la dificultad amenaza con destrozarnos el cuerpo y el ánimo. Además, nos brinda consuelo como un bálsamo en la herida y nos ayuda a pasar esos momentos de angustia en que parece que todo terminará y no resistiremos.
La esperanza sana el alma desalentada y con seguridad será una amiga fiel que nunca nos abandonará ni desilusionará. Por eso debemos buscarla, crearla, apegarnos a ella y defenderla de quienes por haberla perdido intentan desacreditarla.

jueves, 27 de diciembre de 2012

EL PERDÓN

En  estos tiempos donde acaba de pasar la navidad y esta próximo fin de año, creo es el momeno preciso de reflexionar de todo lo vivido durante este año, de reconsiderar cosas que hicimos mal y a quienes de alguna manera lastimamos o nos lastimaron, es momento de pedir disculpas o perdonar.
 
¿QUÉ ES EL PERDÓN?

Perdonar no es justificar ni liberar al otro de culpa y cargo. Perdonar significa liberarse de todos esos sentimiento o emociones negativas que nos perjudican. Perdonar es la acción de transmutar todos esos sentimientos o emociones negativas que tenemos hacia alguien, que "nos dañó o perjudicó", en sentimientos de Amor.


El Perdón es la Ley del Amor. Perdonar significa sentirnos perfectos hijos de Dios y adquirir la capacidad de ver en cada ser humano, a la Divinidad.
El Perdón es una expansión de la conciencia. El Perdón es la evolución y madurez del alma.

"EL RENCOR ES LA INMADUREZ DEL ALMA"

Puedes perdonar?
Puedes perdonar al hijo desagradecido, al amigo que traiciona la confianza, al vecino que desparrama chismes dañinos?,Pueden perdonarse los esposos, que se critican constantemente el uno al otro frente a los demás?

Perdonar no es fácil, pero con Dios nada es imposible y Perdonar es "dar cuando uno todavía está lastimado, y sangrando por dentro". "Enfrentar los sentimientos heridos, ayuda mucho nuestro crecimiento psicológico - emocional y espiritual, confiando en el Padre del cielo y en su misericordia: "Perdónanos señor, como perdonamos a todos los que nos han ofendido". Así serás bendecido con el don del perdón". Tantas veces perdónes en la tierra, es la medida en que serás perdonado en el Reino de los Cielos. Recordar es volver a vivir y olvidar es recordar sin sentir.




"Perdóna hasta que te duela".

5 claves para el perdón:

1. Hacer un examen conciencia: Requiere recordar y analizar quién fue el agresor y por qué. Enfrentar el problema emocional y psicólogicamente sin desesperarse, con paciencia y calma en la meditación acompañada en la contemplación de los hechos en forma positiva .

2. Validar el acto: Consiste en conversar con una persona de confianza, objetiva, capaz de escuchar,analizar la situación y dar un buen consejo. De preferencia se debe recurrir a un profesional y consejero espiritual.

3. Compasión y misericordia: Significa esforzarse para ver al agresor como un ser humano desdichado, tratar de entender y analizar que lo llevó a causar el daño.
Tener misericordia con la persona que nos ofendió, se alcanza cuando contemplamos al individuo y comprendemos que trae heridas desde su niñez que no ha superado por resentimientos del pasado.

4. Humildad: Es necesario eliminar el orgullo que actúa como una barrera antes de ceder el perdón
. Este muro invisible es el que endurece el corazón y hay que eliminarlo con ejercicios espirituales,como la meditación, reflexión y oración para que se transforme en una sincera humildad que trae la paz al corazón.

5. Perdonarse a sí mismo: Significa reflexionar sobre los errores propios, ya se hayan cometido consciente o inconscientemente, reconocerlos, corregirlos y superarlos. Este acto debe corresponder a un proceso de aceptación de sí mismo, aumentando en virtudes y alimentando el infinito estado espiritual.


Imagen

Neil T. Anderson, en su libro Victoria sobre la oscuridad, nos propone doce pasos para perdonar:

1.-Apunte en una hoja de papel los nombres de quienes lo han ofendido y los motivos por lo que lo han hecho.
2.-Apunte lo que siente por ellos, enfrente el dolor y el odio.
3.-Reconozca la importancia de la muerte de Jesús en la cruz.
4.-Decida aguantar la carga de los pecados de cada persona, es decir, no tome represalias contra ella.
5.-Decídase a perdonar: libere a la persona.
6.-Lleve su lista a Dios y ore de la siguiente manera: Perdono a ... por ...
Destruya la lista, que eso quede sólo entre Dios y usted.
7.-No espere que su perdón haga mejor a la otra persona, perdónela simplemente.
8.-Intente comprender a las personas que
ha perdonado, ellas también son víctimas.
9.-Espere resultados positivos en usted al perdonar.
10.-Agradezca a Dios las lecciones que ha aprendido.
11.-Y reconozca su culpa por las ofensas que ha sufrido.
12.-El perdón pone a prueba nuestra condición de cristianos y de hombres y mujeres de fe, pues implica liberarnos de las ofensas y los daños que otras personas nos han hecho.
 
El perdón, el olvido y el arrepentimiento son imprescindibles para una verdadera sanación emocional.
Bueno amigos se que es díficil perdonar a quien nos h hecho daño pero nos libera y si por el contrario,nosotros somos los agresores tomemos la iniciativa y pidamos disculpas y seamos perdonados y asi tener paz espitual .

domingo, 11 de noviembre de 2012

Gratitud "valor"


La gratitud es el sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera. Amistad. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato. Confianza. Esperanza firme que se tiene de alguien o algo. Fidelidad. Observancia de la fe que alguien debe a otra persona.

El agradecimiento surge cuando una persona se siente en deuda con otra porque le ha procurado algún bien, le ha prestado un servicio o le ha hecho algún regalo. La persona agradecida se alegra por los bienes recibidos, los reconocen y están dispuestas a corresponderles. No se trata de devolver favor con favor ni regalo con regalo, sino de sentir y expresar admiración y gratitud por las cualidades humanas de quienes nos honran con sus dones.
Cada uno tiene mucho que agradecer, y cuidar lo recibido es una forma de hacer evidente nuestro reconocimiento. Entre los bienes que más agradece el hombre se encuentra la vida, la salud, la amistad, la lealtad y la enseñanza de sus antecesores.
La gratitud y el reconocimiento son los mejores regalos que puede recibir una persona en cualquier época y lugar del mundo.

PARA SER AGRADECIDOS...
• Admitamos que necesitamos a los demás.
• Reconozcamos las obras de los otros.
• Incluyamos en nuestro lenguaje expresiones de agradecimiento.
• Aceptemos que muchas de las cosas buenas que tenemos se deben a lo que otras personas nos han dado: amor, protección, cuidados, talento, sabiduría.

Su opuesto es
Luz interior
Hay quienes creen que todo lo bueno que tienen lo han conseguido solos. Por orgullo o, a veces, por simple desatención, no saben reconocer el apoyo que les dieron los demás en un momento o circunstancia determinados. Esas son las personas desagradecidas. Aunque parezca increíble pueden llegar al extremo de criticar o incluso hacer daño a quienes los ayudaron. A veces se cierran todas las puertas. A veces no, pues la generosidad nunca termina. Sin embargo, como no saben experimentar agradecimiento, se sienten solos, no descubren que los demás los quieren y que merecen ese cariño. Su malestar crece a cada día y los entristece. El que agradece abre las cortinas de su alma: permite que entre el sol y proyecta hacia afuera su propia luz.
 
Viviendo el valor
 El valor de la gratitud se ejerce cuando una persona experimenta aprecio y reconocimiento por otra que le prestó ayuda. No consiste, necesariamente, en “pagar” ese favor con otro igual, sino en mostrar afecto y guardar en la memoria ese acto de generosidad. Más que centrarse en la utilidad práctica del servicio recibido, pondera la actitud amable de quien lo hizo.
 Aprende a dar las gracias
Ya hemos visto qué es la responsabilidad: aplicarnos con dedicación a lo que nos corresponde; por ejemplo, que el señor barrendero limpie la calle sin dejar un solo papel. Ya vimos también qué es la generosidad: cuando damos más allá de lo que nos corresponde. Por ejemplo, el maestro que se preocupa por explicarnos de nuevo lo que todos ya entendieron.
 La alegría que esos favores despiertan en nuestro corazón se llama gratitud. Se manifiesta hacia afuera cuando decimos “gracias” con una sonrisa, cuando le hacemos saber a la persona que nos ayudó lo importante que fue para nosotros ese detalle inesperado (no importa si fue un objeto, un consejo o un pañuelo desechable cuando nos vieron llorar). Pero la gratitud no se reduce a una palabra ni se queda en la superficie: enriquece y transforma nuestra vida cuando mantenemos presente ese acto de afecto para con nosotros. A través de ella nos sabemos queridos por los demás. A través de ella, sabemos querer a los demás.
 Para la vida diaria
 ·Aprende a usar la fórmula que no falla. “Por favor” indica que pedimos algo especial. “Gracias” indica que reconocemos la ayuda.
·Piensa y reconoce todo aquello que recibes de los demás. Exprésalo a tu estilo: con palabras, con un abrazo, con un carta.
 ·Ve construyendo una cadena de favores: cuando tu recibas uno, haz otro, y pide a esa persona que siga extendiendo la red de ayuda y gratitud.
·No agradezcas sólo los bienes materiales. La ayuda que va más allá de los objetos es tal vez la más valiosa.
 
Por el camino de la gratitud
 ·Vence tu orgullo, piensa en quienes te han dado la mano a lo largo de la vida. Comprende que te ayudaron a ser quien eres.
·La gratitud no es un intercambio de objetos: “tú me diste, yo te di”. Significa, más bien, “tú te esforzarte por mí, yo estoy dispuesto a hacerlo por ti.”
·No sólo hay que dar las gracias a quienes están vivos y cerca de nosotros. Reconoce en tu corazón a quienes te ayudaron aunque no vivan o se encuentren lejos.

Ahora como siempre les comparto u cuento acerca de este valor.
 
EL LEÓN Y EL RATÓNLuego de una dura jornada de caza el león se echó a descansar debajo de un árbol. Cuando se estaba quedando dormido, unos ratones se pusieron a jugar a su alrededor. De pronto, al más travieso le dio por esconderse entre la melena del león, con tan mala suerte que lo despertó. Muy malhumorado, el león agarró al ratón entre sus garras.
¿Cómo te atreves a perturbar mi sueño, bicho miserable? ¡Voy a darte tu merecido! rugió abriendo de par en par sus enormes mandíbulas, dispuesto a engullirse al ratoncito de un mordisco.
Por favor no me mates, león. Yo no quería molestarte. Si me dejas ir te estaré eternamente agradecido alcanzó a decir el pequeño roedor, tan tembloroso de miedo que al león le pareció cómico, y hasta simpático.
¡ja, ja, ja! se carcajeó de buena gana el león. ¡Una pequeña cosa como tú ayudándome! ¡no me hagas reír!
Pero la pequeñez de ratón y su miedo a ser comido lo conmovieron y terminó dejándolo ir. Semanas más tarde, el león cayó en la red de unos cazadores ilegales. Su rugido de angustia resonó por la selva entera y llegó a oídos del pequeño ratón, el cual, sin pensarlo dos veces, corrió en su ayuda. Al verlo el león le dijo:
Hola amiguito ¡qué alegría verte! mira la situación en que me encuentro. Pronto vendrán los cazadores y me matarán. No te preocupes, león. Tú me dejaste vivir, y eso es algo que no se olvida.
Apenas dijo esto, cortó con sus pequeños y afilados dientes el nudo de la red que apresaba al león y lo dejó libre.

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
 
Bueno amigos nos encontramos en la próxima.

martes, 2 de octubre de 2012

Hola a todos
Primero que nada gracias por seguir visitando mi blog aunque los he tenido muy olvidados, tengo mucho trabajo pero aqui estoy de vuelta hoy para hablarles de un valor muy importante en nuestras vidas LA PAZ.
 
Cuando pensamos en la Paz, lo primero que se nos ocurre es la ausencia de guerra. Pero la Paz es mucho más que eso.
La paz es el fruto de la sana convivencia entre los seres humanos. Para hacerla posible es necesario un ordenamiento social justo, en el que todos los ciudadanos tengan las mismas oportunidades de desarrollarse como personas y les sean respetados sus derechos fundamentales
Así como la Siembra comprende una suma de tareas que incluye preparar la tierra, delinear los surcos, seleccionar las semillas, elegir el momento oportuno, hacer acopio de los materiales y herramientas que se van a utilizar, y no solamente el hecho de introducir las semillas en la tierra, la Paz también implica muchas cosas; por ejemplo preparar el terreno para que no surjan circunstancias que la puedan poner en peligro.
La Paz necesita de la tolerancia, la justicia,  igualdad,  solidaridad, y también de la responsabilidad de los gobernantes, quienes tienen el destino de los pueblos en sus manos, para tomar decisiones acertadas que hacen al bien común.

La Paz se nutre de las buenas intenciones, de  educación, comunicación, compromiso y del respeto.
Y recordemos la célebre frase tan llena de sabiduría de Don Benito Juárez,  Entre los individuos como entre las naciones “El respeto al derecho ajeno es la paz”.
Los invito a que tengamos una convivencia en armonia y paz con nuestros compañeros,  hermanos, padres y amigos.
 
 Ahora como siempre en esta sección te dejo un cuento sobre este valor.
 
UN DESCONOCIDO MUY ESPECIAL
Ana estaba sentada en un banco del parque, cuando de pronto un desconocido la llamó por su nombre y se sentó a su lado.
-Hola Ana. Te veo preocupada.
-Es que en el colegio me han encargado un trabajo sobre la paz y no se me ocurre nada, es tan difícil…
-Ni que lo digas, si que es difícil. ¿Sabes? quizás pueda ayudarte… ¿Ves esa bandada de pájaros que vuela hacia la torre? Todos hacen lo mismo.Todos los días.Y lo más importante, lo hacen sin dañarse los unos a los otros, al contrario ayudándose si hace fata y sintiéndose fuertes en grupo, todos juntos.Viven en paz y armonía.
-Si es verdad, se ayudan, conviven y es como si supieran que la unión les hace más fuertes.
-Mira esa televisión de ese escaparate. Es un programa sobre la solidaridad. Gracias a la ayuda y la colaboración de mucha gente, muchos niños que viven en la pobreza en sus países, podrán salirde ella y podrán ir la escuela a estudiar
-Sin embargo mira esa otra televisión, son personas luchando entre sí , disparándose, no importándoles la vida del otro. Eso es todo lo contrario a la paz. Si no nos respetamos los unos a los otros y no valoramos la vida de nuestros semejantes, no podrá reina en el mundo la paz. Espero haberte ayudado en algo Ana…
-Si la verdad es que ahora me resultará más fácil hacer el trabajo del colegio. ¡Muchas gracias! Por cierto… ¿cómo te llamas?... Mis padres siempre me dicen que no hable con extraños, pero contigo me he encontrado bien y, además sabes mi nombre…
-Aunque te parezca increíble mi nombre es Dios y vivo en el cielo. ¡Adiós Ana¡
(Y el desconocido desapareció de repente ante los ojos de la asombrada Ana)

 
José Miguel Godoy Muñoz

jueves, 21 de junio de 2012

El valor del respeto

Conocer el valor propio
y honrar el valor de los demás
es la verdadera manera de ganar respeto.
Respeto es el reconocimiento del valor inherente
y los derechos innatos de los individuos y
de la sociedad. Estos deben ser reconocidos como
el foco central para lograr que las personas secomprometan con un propósito más elevado en la vida.

Esta ocasión te comentaré acerca de este valor tan importante en nuestra vida.

El respeto es un valor que permite que el hombre pueda reconocer, aceptar, apreciar y valorar las cualidades del prójimo y sus derechos. Es decir, el respeto es el reconocimiento del valor propio y de los derechos de los individuos y de la sociedad.

El respeto no sólo se manifiesta hacia la actuación de las personas o hacia las leyes. También se expresa hacia la autoridad, como sucede con los alumnos y sus maestros o los hijos y sus padres.

El respeto permite que la sociedad viva en paz, en una sana convivencia en base a normas e instituciones. Implica reconocer en sí y en los demás los derechos y las obligaciones, por eso suele sintetizarse en la frase “no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”.

El respeto comienza en la propia persona. El estado original del respeto está basado en el reconocimiento del propio ser como una entidad única, una fuerza vital interior, un ser espiritual, un alma. La conciencia elevada de saber “quién soy” surge desde un espacio auténtico de valor puro. Con esta perspectiva, hay fe en el propio ser así como entereza e integridad en el interior. Con la comprensión del propio ser se experimenta el verdadero autorrespeto.

Por el contrario, la falta de respeto genera violencia y enfrentamientos. Cuando dicha falta corresponde a la violación de una norma o de una ley, incluso es castigada a nivel formal. Este castigo puede ser una multa económica o hasta el encarcelamiento.

Ahora como siempre comparto con ustedes un cuento acerca de este valor

EL MISTERIOSO PAYASO MALABARISTA
Había una vez un pueblo al que un día llegó un payaso malabarista. El payaso iba de pueblo en pueblo ganando unas monedas con su espectáculo. En aquel pueblo comenzó su actuación en la plaza, y cuando todos disfrutaban de su espectáculo, un niño insolente empezó a burlarse del payaso y a increparle para que se marchara del pueblo. Los gritos e improperios terminaron por ponerle nervioso, y dejó caer una de las bolas con las que hacía malabares. Algunos otros comenzaron a abuchearle por el error, y al final el payaso tuvo que salir de allí corriendo, dejando en el suelo las 4 bolas que utilizaba para su espectáculo.
Pero ni aquel payaso ni aquellas bolas eran corrientes, y durante la noche, cada una de las bolas mágicamente dio lugar a un niño igual al que había comenzado los insultos. Todas menos una, que dio lugar a otro payaso. Durante todo el día las copias del niño insolente anduvieron por el pueblo, molestando a todos, y cuando por la tarde la copia del payaso comenzó su espectáculo malabarista, se repitió la situación del día anterior, pero esta vez fueron 4 los chicos que increparon al payaso, obligándole a abandonar otras 4 bolas. Y nuevamente, durante la noche, 3 de aquellas bolas dieron lugar a copias del niño insolente, y la otra a una copia del payaso.
Y así fue repitiéndose la historia durante algunos días, hasta que el pueblo se llenó de chicos insolentes que no dejeban tranquilo a nadie, y los mayores del pueblo se decidieron a acabar con todo aquello. Firmemente, impidieron a ninguno de los niños faltar ni increpar a nadie, y al comenzar la actuación del payaso, según empezaban los chicos con sus insultos, un buen montón de mayores les impidieron seguir adelante, de forma que el payaso pudo completar su espectáculo y pasar la noche en el pueblo. Esa noche, 3 de las copias del niño insolente desaparecieron, y lo mismo ocurrió el resto de días, hasta que finalmente sólo quedaron el payaso y el niño auténtico.
El niño y todos en el pueblo habían comprobado hasta dónde podía extenderse el mal ejemplo, y a partir de entonces, en lugar de molestar a los visitantes, en aquel pueblo ponían todo su empeño para que pasaran un buen día, pues habían descubierto que hasta un humilde payaso podía enseñarles mucho.

domingo, 17 de junio de 2012

LA VIDA



Hoy comparto contigo esto que acabo de leer me parecen muy sabias las ideas, ojala te guste. "Reflexiones sobre la Vida" No culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie, porque fundamentalmente tú has hecho tu vida. Acepta la responsabilidad de edificarte a tí mismo, y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar otra vez, corrigiéndote. Nuca te quejes del ambiente ó de quienes te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer. Las circunstancias son buenas ó malas según la voluntad ó la fortaleza de tu corazón. Aprende a convertir toda situación difícil en una arma para luchar. No te quejes de tu pobreza, de tu soledad ó de tu suerte, enfréntate con valor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos, y la prueba que has de ganar. No te amargues de tu propio fracaso, ni se lo cargues a otro, acéptate ahora ó seguiras justificándote como un niño. Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar, y que ninguno es tan terrible para claudicar. Deja ya de engañarte, eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso. Si tu has sido el ignorante, el irresponsable, tú, únicamente tú, nadie pudo haber sido tú. No olvides nunca, que la causa de tu presencia es tu pasado, como la causa de tu futuro es tu presente. Aprende de los fuertes, de los valientes, de los audaces, imita a los enérgicos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones, a quienes vencieron a pesar de todo. Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo, y tus problemas sin alimento morirán. Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande, que es el más grande de los obstáculos. Mírate en el espejo de ti mismo. Comienza a ser sincero contigo mismo, reconociéndote por tu valor, por tu voluntad y por tu debilidad para justificarte. Recuerda que dentro de ti hay una fuerza que todo puede hacerlo; reconociéndote a tí mismo más libre y más fuerte, dejarás de ser un títere de las circunstancias, porque tú mismo eres tu destino. Levántate y mira por las mañanas, y respira la luz del amanecer. Tú eres la parte de la fuerza de la vida. Ahora despierta, camina, lucha. Decídete de una vez y triunfarás en la vida.




¡NUNCA PIENSES EN LA SUERTE, PORQUE LA SUERTE ES EL PRETEXTO DE LOS FRACASADOS!

domingo, 3 de junio de 2012

EL VALOR DE LA JUSTICIA

Es un valor determinado por la sociedad. Nació de la necesidad de mantener la armonía entre sus integrantes. Es el conjunto de reglas y normas que establecen un marco adecuado para las relaciones entre personas e instituciones, autorizando, prohibiendo y permitiendo acciones específicas en la interacción de individuos e instituciones. La Justicia no es el dar o repartir cosas a la humanidad, sino el saber decidir a quien le pertenece esa cosa por derecho. La Justicia es ética, equidad y honestidad. Es la voluntad constante de dar a cada uno lo que es suyo. Es aquel referente de rectitud que gobierna la conducta y nos constriñe a respetar los derechos de los demás. La Justicia es para mí aquello cuya protección puede florecer la ciencia, y junto con la ciencia, la verdad y la sinceridad. Es la Justicia de la libertad, la justicia de la paz, la justicia de la democracia, la justicia de la tolerancia. El valor de la justicia es saber hacer lo que corresponde en todo momento, sin dejarse llevar por los sentimientos y sin ver las cosas objetivamente. A cada uno lo que le toca. A veces ser justos significa que nos tenemos que privar de cosas nosotros mismos, para que otra persona tenga lo suyo. A veces es defender a alguien aunque nos caiga muy mal, pero si tiene razón, la tiene y punto. Ser justo es ver las cosas con realismo y sin ser egoístas.
Ahora te invito a leer un cuento sobre este valor. La fiesta del rey El rey de un país lejano era admirado por todos los súbditos que reconocían su generosidad y voluntad de ayudar. Si alguien no tenía ropa, podía acudir a su palacio -en la cima de una montaña- y recibía prendas cómodas y abrigadoras. Si los padres no tenían qué dar de comer a sus hijos, les ofrecía sopa caliente. Muchos de los súbditos se hallaban en el palacio cuando uno de los lacayos les dijo que éste planeaba organizar una fiesta de cumpleaños. Estaban invitados. Cuando la fiesta terminara cada uno recibiría un regalo. Sin embargo, les pedía un favor. Como sería necesario lavar más trastes de los acostumbrados, y el agua que subía a la montaña no era suficiente, tenían que llevar un recipiente lleno de ese líquido para depositar su contenido en el estanque del palacio. Todos se entusiasmaron. Al día siguiente se les veía subir con sus recipientes llenos de agua. Algunos eran de buen tamaño. Otros, sólo para salir del compromiso, llevaban apenas un dedal. Unos más ni siquiera se molestaron en cargar algo. "El rey es tan bueno", pensaron "que no va a pedirnos nada". Cuando llegaron, vaciaron sus recipientes en el estanque y los dejaron a un lado. La comida fue espléndida: lechones horneados, papas cocidas en el jugo de éstos, jarras de vino, fruta fresca, queso, nueces garapiñadas y turrones. Después de escuchar la alegre música de panderos y guitarras, el rey y su corte se pusieron de pie para retirarse. Los invitados, que esperaban el regalo, se inquietaron. Si el rey se iba ya no habría regalos. Cuando desapareció por la escalera que conducía a los aposentos reales murmuraron. "Ya ves que tonto eres -decía un hombre a otro- de nada te sirvió cargar ese recipiente gigante. Yo no cargué nada y comí bastante bien." Cuando la gente comenzó a dispersarse hombres y mujeres caminaron hasta el lugar donde habían dejado sus recipientes y los hallaron repletos de monedas de oro. Entre más grandes eran, más monedas contenían. A los dedales apenas les cupo una y a quienes no habían llevado nada, nada les tocó. -Agua tengo suficiente -les dijo el rey desde el balcón. Quise ponerlos a prueba y mostrarles que la justicia consiste en darles lo que les toca según su esfuerzo.

miércoles, 29 de junio de 2011

EL VALOR DE LA EQUIDAD




El término equidad proviene de la palabra en latín “aéquitas”, el que se deriva de “aequus” que se traduce al español como igual. De este modo, la equidad busca la promoción de la valoración de las personas sin importar las diferencias culturales, sociales o de género que presenten entre sí.
La importancia de la equidad toma especial importancia a partir de la constante discriminación que diferentes grupos de personas han recibido a lo largo de la historia. Un claro ejemplo de aquello es la discriminación contra la mujer en el ámbito laboral y social, lo que ha impulsado la creación de diferentes organizaciones, tanto a nivel gubernamental como independiente, las que se hacen cargo de situaciones como esta y luchan contra ellas a diario. Sucede también que en muchas naciones se discrimina a aquellas personas provenientes de otras culturas, marginándolos de la sociedad, y limitando así en forma dramática las posibilidades de surgir y desarrollarse.
No cabe duda de la falta de equidad en el mundo, ya que ejemplos como los anteriormente mencionados existen por millones. Sin embargo, lo más importante es que cada persona, a partir de su propia intimidad y cotidianeidad ponga en práctica la equidad, valorando a cada persona sin tener en cuenta su condición social y sexual, su cultura, apariencia o religión, ya que todos los seres humanos se merecen respeto y el ser considerados como tal, teniendo el derecho a acceder a condiciones de vida dignas.
“Todos los seres humanos poseen su propia dignidad y cada uno es un fin en sí mismo. De esa forma, ni las desigualdades naturales ni las jerarquías sociales deben subordinar a una persona a los fines de otra, ni impedirle realizar, a través de sus medios intelectuales y morales, el pleno desarrollo de sus facultades.”
“La equidad viene del corazón, la justicia de la razón.”
—A. Chavanne”

“Aprende a dar y a tomar con equidad.”
—Proverbio oriental

De tontos e inteligentes (injusta equidad)
por Pablo Zárate
Encuentro el uso de la palabra “equidad” injusta.
Según esa idea, cualquiera puede tener mis mismos derechos, privilegios o igualdades. En otras palabras, desde una bajada de “igualdad”, cualquiera ES como yo.
Que montón de basura.
Amén de aquellas personas que cuestionan con justa causa ese “razonamiento” —como lo son las personas aptas e inteligentes —, me parece tonta la idea de que cualquier individuo es (obligatoriamente, por definición y por defecto) igual a otro.
El ejemplo que más me molesta es aquella equidad que se hace entre una persona inteligente de otra tonta.
Es claro que no son iguales. No pueden ser iguales y está muy mal que se los trate con la misma gentileza.
Esto no es otra cosa más que llevar al mismo valor la inteligencia de la torpeza por el simple hecho de que ambas personas son seres humanos y por ende deben gozar de los mismos derechos y privilegios.
No muchachos, esto no puede seguir así. Es hora de que cambiemos, que subamos un escalón.
Hay ciertas libertades en las cuales hay que pagar. Y el precio es la sabiduria.
Desde ya no creo que acribillar a los tontos sea una solución.
Sin contar a los necios, la falta de inteligencia de mucha gente es — en primera instancia — una falla de la sociedad.
Pero no premiar adecuadamente a aquellos que trabajaron para sobresalir, que aceptaron que lo intelectual es mejor por el simple hecho de que “Saber nos hace mejores”… eso es una injusticia y no hay equidad.
Van casi 10 años de que pasamos el Siglo XX y no puede ser que siga siendo lo mismo un burro que un gran profesor…