miércoles, 29 de junio de 2011

EL VALOR DE LA EQUIDAD




El término equidad proviene de la palabra en latín “aéquitas”, el que se deriva de “aequus” que se traduce al español como igual. De este modo, la equidad busca la promoción de la valoración de las personas sin importar las diferencias culturales, sociales o de género que presenten entre sí.
La importancia de la equidad toma especial importancia a partir de la constante discriminación que diferentes grupos de personas han recibido a lo largo de la historia. Un claro ejemplo de aquello es la discriminación contra la mujer en el ámbito laboral y social, lo que ha impulsado la creación de diferentes organizaciones, tanto a nivel gubernamental como independiente, las que se hacen cargo de situaciones como esta y luchan contra ellas a diario. Sucede también que en muchas naciones se discrimina a aquellas personas provenientes de otras culturas, marginándolos de la sociedad, y limitando así en forma dramática las posibilidades de surgir y desarrollarse.
No cabe duda de la falta de equidad en el mundo, ya que ejemplos como los anteriormente mencionados existen por millones. Sin embargo, lo más importante es que cada persona, a partir de su propia intimidad y cotidianeidad ponga en práctica la equidad, valorando a cada persona sin tener en cuenta su condición social y sexual, su cultura, apariencia o religión, ya que todos los seres humanos se merecen respeto y el ser considerados como tal, teniendo el derecho a acceder a condiciones de vida dignas.
“Todos los seres humanos poseen su propia dignidad y cada uno es un fin en sí mismo. De esa forma, ni las desigualdades naturales ni las jerarquías sociales deben subordinar a una persona a los fines de otra, ni impedirle realizar, a través de sus medios intelectuales y morales, el pleno desarrollo de sus facultades.”
“La equidad viene del corazón, la justicia de la razón.”
—A. Chavanne”

“Aprende a dar y a tomar con equidad.”
—Proverbio oriental

De tontos e inteligentes (injusta equidad)
por Pablo Zárate
Encuentro el uso de la palabra “equidad” injusta.
Según esa idea, cualquiera puede tener mis mismos derechos, privilegios o igualdades. En otras palabras, desde una bajada de “igualdad”, cualquiera ES como yo.
Que montón de basura.
Amén de aquellas personas que cuestionan con justa causa ese “razonamiento” —como lo son las personas aptas e inteligentes —, me parece tonta la idea de que cualquier individuo es (obligatoriamente, por definición y por defecto) igual a otro.
El ejemplo que más me molesta es aquella equidad que se hace entre una persona inteligente de otra tonta.
Es claro que no son iguales. No pueden ser iguales y está muy mal que se los trate con la misma gentileza.
Esto no es otra cosa más que llevar al mismo valor la inteligencia de la torpeza por el simple hecho de que ambas personas son seres humanos y por ende deben gozar de los mismos derechos y privilegios.
No muchachos, esto no puede seguir así. Es hora de que cambiemos, que subamos un escalón.
Hay ciertas libertades en las cuales hay que pagar. Y el precio es la sabiduria.
Desde ya no creo que acribillar a los tontos sea una solución.
Sin contar a los necios, la falta de inteligencia de mucha gente es — en primera instancia — una falla de la sociedad.
Pero no premiar adecuadamente a aquellos que trabajaron para sobresalir, que aceptaron que lo intelectual es mejor por el simple hecho de que “Saber nos hace mejores”… eso es una injusticia y no hay equidad.
Van casi 10 años de que pasamos el Siglo XX y no puede ser que siga siendo lo mismo un burro que un gran profesor…

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