lunes, 4 de julio de 2011

DESPEDIDA A MIS ALUMNOS DE TERCER GRADO


Estimadas Alumnas y Alumnos.

Hace tres años, con un cúmulo de temores bajo el brazo, llegaron por vez primera a la escuela secundaria. Ahora, ya sin aquéllos temores, pero sí con tristeza, llegó la hora de la despedida, de decir : ¡ Adiós!

Se despiden de su escuela y atrás quedarán sus puertas cerradas.

Han sido tres años de esfuerzo y, en ocasiones, los deberes escolares fueron arduos. Pero fueron también tres años de recompensas y de satisfacciones, de amistades y recuerdos que permanecerán para siempre en el libro de sus vidas.

Son Ustedes un buen ejemplo para los estudiantes que ingresarán a ocupar los lugares vacantes.

Sus maestros los recordarán como estudiantes honestos y responsables, alegres y comprometidos. Aunque algunos demuestran lo contrario en sus vidas. A partir de este momento, la secundaria será un capítulo en el libro de sus vidas. Ahora se enfrentarán a un presente con nuevos desafíos.

En los problemas que pudieran surgir en su camino, cada uno de Ustedes deberá reafirmar una visión de justicia, de paz y de respeto a los derechos humanos y a las leyes que rigen nuestro país, es decir vivir de acuerdo a los valores que sus padre y maestros tratamos de promover.

Por ahora, una cosa les debe quedar clara: el estudio, y nada más que el estudio, será la llave que les abrirá las puertas del mañana.

En un mundo cambiante como el que les tocó vivir, la preparación es la mejor estrategia para enfrentar las crisis de un mundo incierto.

El futuro de cada uno de Ustedes no está en manos del destino; y aún cuando pudieran creer que el destino es el que baraja las cartas, son Ustedes quienes las juegan. Lo que les quiero decir, es que Ustedes formarán su propio destino. Ustedes y sólo Ustedes son quienes deben preguntarse qué es lo desean hacer con sus vidas.

Sus padres, sus maestros, han puesto los cimientos: el respeto a la dignidad de la persona; el respeto que debe empezar por Ustedes mismos, y debe continuar con sus familias , con todos los que los rodean y con la sociedad entera. Aprendan a decir sí, y aprendan a decir no, cuando sea necesario. ¡ Ustedes son personas valiosas! ¡No permitan que nada ni nadie los desvíe de su camino como personas dignas y honestas!

Sean buenos hijos, respeten siempre a sus padres, protejan a sus hermanos. Sean personas cabales. Un hombre o una mujer cabal, es una persona comprometida con su familia y con la sociedad, pero sobre todo, comprometida consigo misma.

Asuman con entrega , con coraje y con valor la responsabilidad de empuñar el timón de sus vidas, que la mar les pertenece, ya sea que continúen estudiando o bien se integren a la vida laboral.

Mucha suerte jóvenes.

¡Buen viaje!

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